Relación Chile–Israel enfrenta tensión estructural en 2025

Del activismo parlamentario a la ruptura en defensa y la denuncia en La Haya: el historial de un mandato que redefine la seguridad y la diplomacia de Chile en Medio Oriente.

Relación Chile–Israel enfrenta tensión estructural en 2025

TEMA: Relación Chile–Israel bajo la administración Boric: evaluación multidimensional 2025

Corresponsal VDI Global Editorial
29 diciembre 2025


RESUMEN EJECUTIVO

La relación bilateral entre Chile e Israel atraviesa una fase de tensión bajo la administración del presidente Gabriel Boric. Las fricciones abarcan dimensiones diplomáticas, de defensa, comerciales y políticas internas. Decisiones adoptadas desde 2022 han alterado una tradición histórica de cooperación técnica y militar. El equilibrio estratégico chileno enfrenta desafíos en materia de seguridad nacional y transferencia tecnológica. Nivel preliminar de riesgo: medio. Impacto probable: enfriamiento prolongado de vínculos y costos de ajuste institucional.


1. CONTEXTO DEL HECHO

Desde el inicio del actual gobierno chileno, la política exterior hacia Israel ha mostrado un cambio respecto a administraciones anteriores. La postura del presidente Gabriel Boric en relación con el conflicto israelí-palestino tiene antecedentes en su etapa parlamentaria, donde expresó apoyo a iniciativas de boicot y protagonizó episodios de fricción pública con representantes de la comunidad judía chilena.

Uno de los episodios recordados fue el incidente de 2019 en el que condicionó un gesto protocolar de carácter religioso a consideraciones políticas vinculadas al conflicto en Medio Oriente. Este antecedente fue interpretado por diversos sectores como señal de una posición definida en materia internacional.

Tras asumir la presidencia, la relación bilateral experimentó tensiones adicionales, incluyendo gestos diplomáticos considerados de distanciamiento y declaraciones críticas hacia la política israelí en foros internacionales.


2. DESARROLLO INSTITUCIONAL

Defensa y cooperación tecnológica

La dimensión más sensible de la relación bilateral se ubica en el ámbito de defensa. Históricamente, Chile ha mantenido cooperación técnica con Israel en sistemas de vigilancia, aeronáutica, drones y modernización de equipamiento.

La exclusión de empresas israelíes en la FIDAE 2024 fue interpretada como un punto de inflexión. Ex autoridades militares han advertido que decisiones de este tipo podrían impactar indirectamente en proyectos estratégicos como el Sistema Nacional Satelital (SNSAT), cuya implementación incluye componentes tecnológicos de origen israelí.

El gobierno ha manifestado la intención de diversificar proveedores estratégicos en defensa con el objetivo de reducir dependencia tecnológica. Analistas del sector señalan que dicha transición podría implicar mayores costos financieros y plazos extendidos de implementación.

Dimensión económica y comercial

El intercambio comercial bilateral no representa un volumen dominante en la balanza chilena; sin embargo, Israel es reconocido como socio relevante en áreas de innovación agrícola, riego tecnificado y desalinización, sectores críticos en el contexto de crisis hídrica chilena.

El patrocinio gubernamental a iniciativas legislativas orientadas a restringir la importación de productos provenientes de territorios en disputa ha generado debate sobre eventuales implicancias en la Organización Mundial del Comercio (OMC) y sobre la estabilidad jurídica de acuerdos comerciales vigentes.

Gremios empresariales han advertido que un enfriamiento prolongado podría afectar transferencia tecnológica y proyectos conjuntos en áreas estratégicas.

Debate político interno

Sectores de oposición han cuestionado la política exterior del Ejecutivo bajo tres ejes principales:

  1. Coherencia internacional: señalamientos sobre criterios diferenciados frente a distintos conflictos globales.
  2. Prudencia diplomática: críticas a episodios considerados de tensión innecesaria.
  3. Seguridad nacional: advertencias sobre el impacto potencial en acceso a tecnología de inteligencia y defensa.

Simultáneamente, el gobierno sostiene que su postura responde a principios de derecho internacional humanitario y coherencia ética en política exterior.


EL ANÁLISIS DEL CORRESPONSAL

La relación Chile–Israel ha transitado desde una lógica predominantemente técnica hacia una dimensión altamente politizada. El cambio no implica ruptura formal de vínculos diplomáticos, pero sí una alteración perceptible en el clima bilateral.

Desde una perspectiva estructural, pueden identificarse cuatro frentes de impacto:

  1. Defensa: riesgo de encarecimiento o retraso en programas estratégicos si se modifican proveedores sin planificación de transición integral.
  2. Diplomacia: alineamientos en foros multilaterales que reconfiguran el posicionamiento de Chile dentro del eje occidental tradicional.
  3. Economía tecnológica: posible ralentización de cooperación en sectores de alto valor agregado.
  4. Cohesión interna: aumento de polarización discursiva en torno al conflicto externo.

La política exterior contemporánea suele oscilar entre tradición institucional y liderazgo presidencial. El desafío para Chile radica en equilibrar principios declarativos con evaluación pragmática de intereses estratégicos de largo plazo.


VDI MARKET IMPACT

El impacto macroeconómico inmediato es limitado, pero pueden anticiparse efectos sectoriales:

  • Incremento de costos en adquisiciones de defensa si se reemplazan proveedores.
  • Posible ralentización de proyectos conjuntos en tecnología hídrica y agrícola.
  • Sensibilidad reputacional en entornos empresariales internacionales.

La estabilidad financiera chilena no muestra alteraciones estructurales atribuibles exclusivamente a esta relación bilateral.


SISTEMA DUAL DE ÍNDICES

Índice VDI de Riesgo Geopolítico: 60 / 100
Riesgo moderado derivado de tensión diplomática y ajuste estratégico.

Índice VDI de Impacto en Mercados: 46 / 100
Impacto contenido con posibles repercusiones sectoriales en defensa y tecnología.


ESCENARIO PROSPECTIVO

En el corto y mediano plazo, es probable que la relación permanezca en un estado de enfriamiento controlado. La normalización dependerá de señales recíprocas de cooperación técnica y de la moderación del discurso político.

Un escenario alternativo implicaría consolidación de alianzas chilenas con proveedores alternativos, lo que redefiniría de manera estructural la cooperación histórica con Israel.

La reconstrucción plena del vínculo requeriría voluntad política sostenida y separación clara entre debate multilateral y cooperación bilateral técnica.


CIERRE ESTRUCTURAL

¿Podrá Chile redefinir su política exterior hacia Israel sin comprometer capacidades estratégicas acumuladas durante décadas de cooperación técnica y militar?


VDI Global
Análisis estratégico institucional independiente.